Estructura

Cómo ordenar una página de servicios para que se entienda

El error más común al listar servicios no es poner pocos ni muchos: es ordenarlos como los ves tú, y no como los busca quien te va a contratar.

Agrupa en tres o cuatro bloques

Una lista de veinte servicios sueltos obliga al visitante a leerlos todos para saber si el suyo está. Tres bloques con nombres reconocibles le permiten saltar directo al que le interesa.

Agrupa por problema del cliente, no por técnica interna. «Fugas y humedades» le dice más a la gente que «intervenciones hidráulicas correctivas», aunque sea lo mismo.

Usa las palabras del cliente

Tu oficio tiene vocabulario propio y el cliente no lo maneja. Si él dice «se me tapó el sifón», esa es la palabra que va en tu página, aunque técnicamente se llame de otra forma.

Método rápido: revisa cómo te describen el problema por mensaje o por teléfono, y usa esas mismas palabras. Ya te están diciendo cómo buscarían.

Tres líneas por servicio, no tres párrafos

Para cada servicio, lo que hace falta es corto: qué incluye, cuánto suele demorar y desde cuánto cuesta. Si algo necesita más explicación, casi siempre significa que ese servicio merece su propia página.

El precio, aunque sea un «desde», hace un trabajo doble: informa a quien puede pagarlo y filtra a quien no, ahorrándoles tiempo a los dos.

Pon primero el que más te conviene

El primero de la lista se lee más que el último. Que ese lugar lo ocupe tu servicio más rentable o el que más quieres vender, no el que ofreces desde hace más años por costumbre.

Preguntas frecuentes

¿Y si hago cosas muy distintas entre sí?

Puede ser señal de que necesitas más de una página, cada una enfocada a un público. Mezclar públicos muy distintos en una sola página suele diluir a los dos.

¿Pongo todos los servicios o solo los principales?

Los principales, con una línea final del tipo «¿No ves lo que necesitas? Escríbeme». Cubre el resto sin alargar la página.

¿Quieres una página que haga todo esto bien?

Pedir mi página

Sigue leyendo