Es el mantenimiento más barato que existe — aire — y el que más motos descuidan. La presión equivocada gasta tus cauchos hasta 30% más rápido y cambia por completo cómo se siente la moto. Hablemos de números.
¿Cuál es la presión correcta de TU moto?
La que dice el fabricante de la moto (no la que está grabada en la llanta — ese es el máximo, no el recomendado). Búscala en el manual, en la calcomanía del basculante o del guardabarros. Suele rondar 28-33 PSI adelante y 32-40 atrás según la moto y la carga.
Presión baja: la asesina silenciosa
La llanta se deforma más, se calienta más, se gasta por los hombros y responde “chiclosa” en curva. Además sube el consumo de gasolina y el riesgo de estallido en carretera. Es el problema #1 que vemos a diario.
Presión alta: tampoco
Menos huella de contacto = menos agarre, desgaste acelerado del centro y una moto saltona que copia cada imperfección del pavimento.
Cómo y cuándo medirla
Cada 15 días (las llantas pierden 1-2 PSI al mes de forma natural) y siempre en frío — la presión sube sola con el rodaje, y medirla caliente engaña. Un calibrador propio cuesta poco y es más confiable que el de la bomba de turno.
¿Parrillero o carga? Ajusta
El manual trae presión para rodar solo y con acompañante/carga. Si llevas parrillero a diario o trabajas en la moto, usa la segunda — la diferencia en estabilidad se siente de inmediato.
Bonus: la válvula también cuenta
Tapas de válvula puestas siempre y válvula revisada en cada cambio de llanta. Muchas “pinchadas lentas” son solo una válvula vencida.
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